¿Por qué mi hijo explota cuando se frustra? Lenguaje, emociones y cómo ayudarle
- Laura Martínez Díaz

- hace 12 minutos
- 3 Min. de lectura
Niños que explotan porque no saben comunicar lo que les ocurre
En muchos casos, las dificultades en niños y emociones están relacionadas con la falta de lenguaje para expresar lo que sienten.

Imagina a un niño de 4 años que está jugando con unos bloques. De repente, alguien le quita uno y él, como mecanismo de defensa, empieza a gritar, a llorar y a tirar todo.
¿Está siendo maleducado o simplemente no sabe cómo expresar el enfado que ha sentido al quitarle algo que es suyo?
Efectivamente, su cerebro aún no sabe cómo poner en palabras la frustración y el enfado que siente y, como defensa, aparecen este tipo de conductas.
El lenguaje está profundamente relacionado con la expresión emocional. Por eso es tan importante la estimulación temprana del lenguaje en los niños, para favorecer un desarrollo evolutivo acorde a su edad y evitar dificultades con los iguales, con la familia o en el colegio.
Esto se observa cuando un niño llora, grita o incluso llega a golpear porque no sabe expresar lo que siente, lo que le genera una elevada frustración.
Cuando un niño no puede expresar lo que siente, tampoco puede regularlo correctamente.
Su frustración se acumula y termina “explotando”. Además, la corteza prefrontal —la parte del cerebro encargada de la regulación emocional— aún es inmadura en los niños pequeños, lo que dificulta estos procesos. Sin embargo, en muchas ocasiones se trata también de una dificultad en el lenguaje: le falta un repertorio amplio de vocabulario para nombrar emociones y situaciones que quiere comunicar.
Lenguaje, emociones y comunicación en niños
Muchos niños entienden lo que les decimos (lenguaje receptivo), pero no siempre pueden producirlo (lenguaje expresivo).
Esta discrepancia puede ser un detonante de explosiones emocionales: saben lo que quieren decir, pero no tienen las palabras para hacerlo.
¿Qué estrategias podemos utilizar ante esta discrepancia?
Repetición modelada: repetir lo que el niño intenta decir de forma correcta y con palabras completas.
Juegos de roles: practicar cómo expresar emociones con palabras en situaciones simuladas.
¿Cómo podemos ayudar los adultos?
Enseñar a nombrar emociones
Ayudar a identificar emociones como tristeza, enfado o cansancio facilita la expresión emocional. Podemos verbalizar lo que observamos: “Parece que estás enfadado porque no querías dejar ese juego.”

Validar sus emociones
Es importante que entiendan que sus emociones son legítimas; lo que debemos modificar son algunas conductas. Podemos usar frases como: “Está bien sentirse así” o “Entiendo que estés enfadado.”
Técnicas de regulación
Trabajar la respiración ayuda a hacer una pausa y favorece la regulación del enfado. Por ejemplo, soplar un molino o hacer juegos de soplo puede ayudar a relajar el sistema nervioso.
Modelar la regulación emocional
Los adultos somos el principal modelo. Mostrar la emoción que sentimos y cómo la regulamos enseña estrategias reales que los niños pueden imitar.
Utilizar el refuerzo positivo
Reforzar las conductas de aproximación que queremos fomentar es clave. Cuando el niño verbalice un sentimiento o una necesidad, es importante reconocerlo: “Muy bien, me has contado que estabas enfadado. Eso está genial.”
Es importante entender que la reacción de la figura social con la que se relaciona el niño es un factor determinante en la aparición o disminución de estas conductas.
El lenguaje es un gran aliado para prevenir explosiones emocionales, pero también influyen otras causas contextuales como el hambre, el sueño, el cansancio, los cambios de rutina, la sobrecarga sensorial o los modelos relacionales.
Comprender lo que hay detrás de la conducta nos permite acompañar mejor a los niños y ofrecerles herramientas para expresar lo que sienten de forma más adaptativa.
Cuando un niño se siente comprendido, deja de necesitar explotar para ser escuchado.
¿Te preocupa cómo tu hijo expresa sus emociones?
La detección temprana y el acompañamiento profesional pueden marcar una gran diferencia en el desarrollo emocional y comunicativo.
Si tienes dudas o has observado dificultades en la comunicación de tu hijo, en APRes podemos ayudarte.
Artículo elaborado por el equipo de Logopedia y Psicología de APRes, especialistas en neurodesarrollo infantil, lenguaje y regulación emocional.
Herndon, K. J., Bailey, C. S., Shewark, E. A., Denham, S. A., & Bassett, H. H. (2013). Expresión y regulación emocional de los niños en edad preescolar: relaciones con la adaptación escolar. The Journal of Genetic Psychology, 174(5-6), 642–663.































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